Sobre vins : per a aficionats…o per a converses de sobretaula!!

By in Altres on December 28, 2006

Doncs buscanat una informació sobre un encertat regal de Nadal que hem rebut , – una ampolla de vi!! un Ribera del Duero de Emilio Moro, que promet molt!- he trobat un article super interessant de una senyora que es diu Amaya Cervera que sap molt de vins: us en faig un resum perqué està molt molt be!!

Jo prenc bona nota dels punts 1, 5 i 10, per anar tastant coses interessants…

Ahí van 10 tendencias que creemos marcarán el futuro de muchos de nuestros vinos.

1. Se exploran nuevos terruños : Las nuevas fronteras del vino
La mayoría de los “descubrimientos” y las novedades más significativas no vienen de las regiones sólidas y consolidadas como Rioja, Ribera, Priorat o incluso Toro, sino de denominaciones y zonas vinícolas que se hallan en situación “emergente” o de desarrollo. En la mayoría de los casos, aportan la originalidad de sus uvas autóctonas vistas desde la óptica de las nuevas filosofías vitícolas y enológicas, el potencial de unos viñedos históricos a los que hasta ahora no se les había prestado demasiada atención y la singularidad de unos paisajes diferentes. Destacamos las garnachas de Campo de Borja, elaboradas a partir de cepas viejas, que nos siguen sorprendiendo y se consolidan como un estilo de vino bien diferenciado, tremendamente sabroso y agradable de beber. Cigales, por su parte, se ha convertido en un nuevo destino de tintos sólidos en Castilla y León, mientras que en latitudes más meridionales Jumilla (con sus tintos golosos inspirados por la monastrell), Baleares (cuna de tintos balsámicos, muy mediterráneos y con gran dimensión aromática) y algunas zonas del Levante como Utiel-Requena, donde hay mucho que explorar con la bobal, son algunos de los lugares que aportarán más originalidad y aire fresco. Viñedo de Campo de BorjaTambién hemos visto la aparición y consolidación de proyectos serios y ambiciosos en Cariñena (con lo que parece que tanto esta zona como Campo de Borja se van subiendo al carro de la brillante renovación aragonesa) y en un región aparentemente tan reñida con los tintos de calidad como Cádiz. Así como un intento digno y serio de una bodega del Bierzo que aplica con éxito su experiencia con la mencía en el trabajo con otra uva septentrional: la prieto picudo. También hemos visto la aparición y consolidación de proyectos serios y ambiciosos en (con lo que parece que tanto esta zona como Campo de Borja se van subiendo al carro de la brillante renovación aragonesa) y en un región aparentemente tan reñida con los tintos de calidad como Así como un intento digno y serio de una bodega del que aplica con éxito su experiencia con la en el trabajo con otra uva septentrional: la prieto picudo

2. La “tipicidad” se quedó en el camino
No está de moda hablar de “tipicidad”, sino más bien de estilos de vinos y, sobre todo, de variedades de uva. Hemos probado excelentes vinos de Rioja y Ribera que nadie diría que son de Rioja y Ribera. Está claro que hay muchas “Riberas” y, sobre todo, muchas “Riojas”, pero no todas ellas transmiten su lugar de procedencia, y desde luego, no está en contradicción con la calidad. Sin emrago, la unificación de prácticas vinícolas y enológicas hace que vinos de distintas zonas se parezcan muchomás ahora qu hace unos años. Es una tendencia no solo española, si no mundial.

3. Imparable “efecto syrah”
Es la nueva uva de moda prácticamente en todas las zonas que van más allá de los dos grandes reinos de la tempranillo (Rioja y Ribera) y tendrá un papel decisivo en los futuros tintos españoles. Se cultiva con éxito en todas las regiones mediterráneas desde Cataluña hasta Murcia, en el centro (Madrid y Castilla La Mancha) y tiene un potencial nada desdeñable para el sur más tórrido.

4. El riesgo de lanzar demasiadas novedades
Hay también observaciones críticas en estas tendencias. Al decir que hay demasiadas novedades no queremos criticar al imparable número de nuevos proyectos vinícolas que han visto la luz en los últimos años, sino al alarmante desdoblamiento de marcas que se está produciendo como tendencia general en bodegas más o menos establecidas. Sobre todo cuando la aparición de estos “nuevos vinos” implica un descenso en la calidad de la gama ya existente.

5. La Mancha será fuente de agradables sorpresas
Está claro que medio millón de hectáreas de viñedo dan para mucho. Junto a los grandes grupos vinícolas españoles que se están asentando en la zona para elaborar vinos de buena relación calidad-precio, cada vez más enólogos de prestigio aceptan el reto de elaborar grandes tintos en esta región tradicionalmente abocada a los graneles y a la destilación. Algunos de los vinos que hemos catado, ya fuera con denominación de origen o con el indicativo de VT de Castilla, son realmente lo mejor que hemos probado nunca de la zona. Vinos serios que intentan descubrir terruño, que consiguen huir de la rusticidad característica de la región y que resultan tremendamente expresivos y reveladores. Si continúa este trabajo serio y concienzudo y se siguen acotando los viñedos y las zonas con mayor potencial, veremos nacer muchos más ejemplos de calidad con el sello manchego.

6. La madurez de la uva es clave en la vendimia. Madurez y grado al cuadradoEl patrón de los vinos cálidos se lleva hasta sus últimas consecuencias y nos tememos que también hasta el agotamiento. Se busca la madurez total y absoluta en la viña, pero cuando el hollejo y la pepita llegan al clímax, el grado potencial puede ser del 14% o más. Algunos de los tintos que juegan la carta de la madurez extrema pueden ser tremendamente espectaculares, aunque luego, en la mesa, difícilmente se tomen más de dos copas. El problema es que muchos de los vinos que nos gusta probar, cada vez nos apetece menos beberlos. El equilibrio en estos tintos es fundamental porque, en caso contrario, se acentúan las sensaciones de pesadez. Los tintos con acidez baja raramente son buenos compañeros en la mesa.

7. Sutileza: avance lento pero claro
En el extremo opuesto, avanza con pasos pequeños pero seguros la tendencia de los vinos sutiles con unas señas de identidad bastante definidas: colores menos profundos y saturados (mandan más los tonos rojizos y granates), menos intensidad aromática, aunque no por ello menos complejidad y, la gran diferencia, menos estructura en boca, pero un maravilloso equilibrio. En su lugar, el paladar se llena de aromas –consiguiendo en los mejores casos que no se pierda profundidad ni intensidad- que persisten largamente en final de boca. La elegancia, lo dicen los elaboradores más innovadores, irá ganando terreno a la potencia. Desde nuestro punto de vista, dará desde luego vinos más agradables y placenteros de beber que acompañarán mejor la comida. La tendencia no se reduce a regiones y zonas concretas, sino que tiene cierto carácter general, aunque obligará a unos consumidores acostumbrados a que los vinos les “embarguen” a dedicar algo más de atención a la copa.

8. Lo último: los vinos de “textura”El paso siguiente de los mejores tintos poderosos y concentrados de los últimos años.Es el resultado del “más difícil todavía” de no renunciar al volumen, la concentración y la estructura y conseguir al mismo tiempo una textura increíblemente aterciopelada en boca. Algo que técnicamente sólo se consigue con un trabajo orientado a conseguir taninos tremendamente maduros y pulidos ya desde la viña.Un objetivo para perfeccionistas que destinan un trabajo ímprobo de selección y cuidado a una marca prácticamente de “culto” y con un precio acorde a ese estatus. Quien quiera experimentar “los taninos de seda” en un tinto poderoso de poco más de dos años, tendrá que echar mano de billetero.

9. Etiquetas que confunden al consumidor
El deseo de llamar la atención en el lineal para que nos “quedemos” con la etiqueta y el vino está llevando a diseños tan rebuscados o que, simplemente, quieren ser tan diferentes, que dificulta algo tan básico como que el consumidor pueda acceder rápidamente a la información esencial del vino

10. Los blancos ganan protagonismo: Blancos: por buen camino
Los mejores elaboradores de blancos están cambiando el “chip” y se les ve cada vez más comprometidos con conseguir vinos más complejos, reposados y con cierta capacidad para aguantar en el tiempo. Las fórmulas de la fruta y la fermentación en barrica sin más parecen agotadas para los más punteros, que experimentan con éxito vías alternativas. El trabajo con las lías cobra una nueva dimensión, ya sea en depósito (sobre todo en el caso de los albariños) o en barrica (ruedas y otras variedades gallegas). La selección en viña y la búsqueda de suelos y paisajes especialmente caracterizados son otros aspectos que ganan en importancia. El futuro verá blancos más serios y de perfil más elevado que nos acercarán más a los de otros países europeos.Por cierto que empiezan a ganar peso los “cavas de autor”, especialmente cuidados, elaborados en pequeñas producciones, con crianzas más largas de las habituales y deseos de buscar gran complejidad. También empieza a ser frecuente utilizar la barrica para el conjunto o una parte del vino que realizará posteriormente la segunda fermentación en botella

http://club-circulo.todovino.com/revista.jsp?content=revista&art_id=183 Amaya Cervera

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